Este año el Día Mundial de la Alimentación lleva el lema “Cultivar, nutrir, preservar. Juntos” y reivindica los cultivos agroecológicos. En ese marco, integrantes de la FAO en Uruguay, el Programa Huertas en Centros Educativos de la Facultad de Agronomía (UDELAR) y la ANEP visitaron la huerta de la escuela N°309 de Santa Catalina.

En el marco de su 75° aniversario, los representantes de la FAO en Uruguay celebraron el Día Mundial de la Alimentación 2020 bajo el lema “Cultivar, nutrir, preservar. Juntos”. Bajo un segundo slogan -“Nuestras Acciones son nuestro Futuro”-, integrantes de la FAO, el Programa Huertas en Centros Educativos de la Facultad de Agronomía (FAGRO) de la UDELAR y la ANEP visitaron la huerta de la escuela N°309 del barrio Santa Catalina. A través de esa iniciativa particular y de la mano de las niñas y niños protagonistas del proyecto, conocieron lo que un espacio como ese aporta a la comunidad.

“Una de las mejores expresiones del lema de este año son las huertas escolares: cultivamos junto a niñas y niños alimentos saludables, aprenden a nutrirse y preservar el ambiente juntos, alumnos, educadores, familias y permeamos a la comunidad toda. Por eso es clave celebrar este Día Mundial de la Alimentación en una huerta escolar”, según Vicente Plata, el Oficial a Cargo de la Representación de la FAO en Uruguay.

“El objetivo es contribuir a un cambio cultural y una nueva forma de relacionarnos con la naturaleza”, explicó la ingeniera agrónoma Beatriz Bellenda, del Programa Huertas en Centros Educativos de la FAGRO. El proyecto cumple quince años y actualmente está presente en catorce escuelas de Montevideo (sobre todo en barrios periféricos de la ciudad). “Particularmente lo que buscamos es fortalecer los aprendizajes curriculares de los niños y niñas en los centros educativos, incorporar los vegetales a la dieta y llevar la práctica de la huerta agroecológica a los hogares”, resumió Bellenda.

Empezó siendo el proyecto institucional de la escuela N°309 (con el nombre de “Construyendo sustentabilidad ciudadana”), pero desde el año pasado la huerta escolar se está replicando en los hogares y el barrio entero, explicó su directora, Angélica Almeida. “Comenzó con los niños en la escuela, siguió por las familias que comenzaron a plantar acelgas en bidones de agua, luego se extendió al centro cultural del barrio y a todo Santa Catalina. Hoy nuestros alumnos son a su vez tutores en otras escuelas y jardines de infantes de la zona”, resumió la directora.

Volver a las raíces

De esta forma, la celebración del Día Mundial de la Alimentación se realizó este viernes 16 de octubre, en la escuela N°309 (Camino Sta. Catalina 2537). De ella participaron autoridades del CEIP y de la ANEP, así como representantes de la Facultad de Agronomía y de la FAO en Uruguay. Luego los niñas y niños mostraron la huerta escolar y compartieron los avances de los proyectos que se desarrollan a través de la misma.

“Para la Facultad de Agronomía, este tipo de iniciativas son una forma de apoyar los procesos que tienen que ver con la alimentación y con producir nuestros propios alimentos”, expresó este viernes Ariel Castro, decano de la FAGRO. Y agregó: “es un compromiso de la facultad y de toda la universidad: la Ley Orgánica dice que la Udelar tiene un compromiso de aportar a los problemas nacionales y este tipo de proyectos son los que la universidad prioriza”. Finalmente, Castro se dirigió a los escolares: “Sería bueno que ésto les despierte la vocación de estudiar en la facultad de agronomía, que está a pocas cuadras de acá. La universidad los va a estar esperando de brazos abiertos”.

“La huerta escolar es un hito en nuestra educación desde hace muchos años y siempre ha estado presente en las escuelas rurales del interior. Nos convoca a un trabajo colaborativo con las familias, es un movimiento pedagógico, social y educativo, también una muestra más del trabajo coordinado con otras instituciones”, resumió Olga de las Heras, consejera del CEIP.

En este sentido expresó que la huerta escolar supone una forma de educación integral: “cultivar nos enseña a cuidar el medio ambiente y lo que la naturaleza nos da, pero también nos ayuda a llevar una dieta saludable y a priorizar nuestra alimentación. Para las maestras es un laboratorio permanente, que les permite trabajar todos los contenidos de la currícula. Felicitaciones a los niños, a las familias y toda la comunidad educativa por este proyecto”, concluyó.

En este contexto de pandemia, se han multiplicado en el mundo entero las iniciativas de agricultura urbana, es decir, colectivos, centros educativos o familias que han emprendido la tarea de producir sus propios alimentos. Hoy más que nunca, celebrar el Día Mundial de la Alimentación a través de una huerta educativa y agroecológica se torna central y contagia un importante mensaje de buenas prácticas desde la escuela pública.

Fuente: ANEP