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El magisterio rural fue homenajeado en la ceremonia de cierre de la Expo Prado 2020. En particular se rindió homenaje a una maestra del departamento de Durazno en representación de las primeras escuelas rurales que abrieron sus puertas el 22 de abril, en plena emergencia sanitaria.

El magisterio rural fue homenajeado durante el cierre de la 115ª Exposición Internacional  de Ganadería y Muestra Agroindustrial y Comercial (Expo Prado 2020). La ceremonia de cierre tuvo lugar el sábado 19 de setiembre, a partir de las 11 horas, con la presencia de autoridades del gobierno y la directora general del CEIP, Graciela Fabeyro. En dicho evento, la Asociación Rural del Uruguay (ARU) tuvo la intención de homenajear a las personas que se destacan por su quehacer en el medio rural, invitándolas a qué icen los pabellones patrios.

Fueron más de 300 escuelas las que el 22 de abril abrieron sus puertas en plena pandemia sanitaria y retomaron de manera simultánea las actividades presenciales en 17 departamentos del país. Sorteada entre esos 300 centros educativos, la maestra Marta Díaz de la escuela N°71 del paraje Puntas de Herrera (Durazno) fue la encargada de representar a todo el magisterio rural en este homenaje.

Está escuela rural está ubicada en la ruta 19 (a unos 86 kilómetros de la ciudad de Durazno) y a ella asisten cinco niños, una auxiliar y Marta como la única maestra directora. “Los niños estaban deseosos de volver a las clases y se siguieron los protocolos de higiene al pie de la letra”, recuerda la maestra sobre aquel día en el que reabrieron las puertas.

“Fue un honor y una emoción enorme representar a las escuelas rurales del país”, resumió la docente mientras agradeció el homenaje brindado por la ARU en el cierre de la Expo Prado. La maestra junto a un cabañero y un policía rural estuvieron a cargo de izar el Pabellón Nacional y cantar el himno.

El CEIP aprovecha la instancia y refuerza el homenaje a esas escuelas rurales que, más allá de la alegría del reencuentro entre niños, familias, docentes y auxiliares luego de cinco semanas de clases suspendidas, resurgieron como lo que son: un mojón educativo y social en la comunidad rural.