Maestros e instructores utilizan a diario las plataformas virtuales para compartir actividades prácticas y sencillas con los 310 estudiantes sordos que hoy tiene la escuela pública. El vínculo sirve de excusa para sobrellevar el aislamiento social en familia y que los alumnos puedan enseñarle el lenguaje de señas a sus padres.

“La intención de compartir actividades es llegar a los niños y a las familias de una manera atractiva pero a la vez educativa”, recomiendan a los maestros desde la inspección técnica de la sub área sordos. Y agrega: “Nadie mejor que nosotros conoce la realidad de los niños sordos y por lo tanto nadie como nosotros para imaginar cómo se deben estar sintiendo, compartiendo largas jornadas con adultos con los que apenas logran comunicarse y extrañando a los amigos o adultos con los que sí pueden relacionarse”. Actualmente son 310 los niños y niñas sordos incluidos en escuelas públicas de todo el país y es precisamente con ellos que se intenta no perder el contacto a la distancia.

Es por eso que se insiste en la necesidad de mantener el vínculo con cada uno de ellos e intentar hacerlo diariamente, no sólo para saber cómo se sienten sino como forma de mantener el hábito por el trabajo, acercándolos al conocimiento, a lo cultural y al saber. En ese sentido, los docentes es instructores se comunican con los niños y sus familias todos los días al menos una hora, a través de la plataforma CREA; en lengua de señas les preguntan cómo se están sintiendo, con quiénes están y después les encomiendan alguna tarea relacionada a lo curricular.

No se trata de comenzar a buscar en plataformas ni en portales una multiplicidad de materiales, sino pensar con sentido común actividades concretas que les permitan repasar algunos contenidos ya trabajados e ir aportando otros nuevos de a poco y virtualmente, advierten desde la inspección.

En ese intercambio cobra un rol protagónico la figura del Instructor, es decir, el principal referente para el niño sordo. Asimismo, las actividades deben surgen de la dupla: maestro-instructor. Esta es una buena oportunidad para mostrar a las familias el rol de ambos adultos y la importancia que cada uno tiene, señalan desde la inspección.

Una oportunidad

“Muchas veces los padres no saben la lengua de señas de sus hijos, entonces ésta es una gran oportunidad para que los padres aprendan aspectos básicos, como por ejemplo los alimentos. Es un buen momento para que el niño le pueda enseñar algo al padre en lengua de señas con la figura del instructor mediante”, resumió Stella Vallarino, inspectora de la sub-área sordos.

Es así que los docentes del área han buscando y enviado a los escolares propuestas muy creativas y prácticas. Sin embargo, “la tarea tiene que simple para los padres que no conocen el lenguaje de señas o no conocen el contenido a trabajar. En este contexto social no podemos encomendarles actividades que compliquen o traigan más estrés a las familias”. Un ejemplo de tarea sencilla es observar un paisaje para que los niños lo describan en lenguaje de señas al mismo tiempo que los padres lo pueden contar también en español. Otra propuesta incluye compartir recetas para que toda la familia participe.

Entre otros ejemplos de actividades pedagógicas, los maestros e instructores han compartido con sus alumnos un documental biográfico de Ludwig van Beethoven (el famoso artista clásico que fue perdiendo de a poco la audición) como un material que pueda ser usado en forma sencilla y un puntapié para el diálogo entre niños y padres.

Por último, el libro “Crecemos Juntos” fue lanzado recientemente por el área y también es utilizado como material de lectura que incluye una serie de códigos QR para que los niños y padres puedan profundizar en los textos.