Los niños y niñas de la escuela N°46 de Paso de los Talas (Maldonado) se preparan ansiosos para recibir a sus compañeros del internado rural N°15 de Sarandí de Aiguá. Los escolares serán realojados en la escuela vecina luego de que su local sufriera un incendio la semana pasada.

Frente al incendio que afectó al internado rural N°15 de Sarandí de Aiguá (departamento de Maldonado), el CEIP decidió tomar una serie de medidas para realojar a esos niños y niñas. El accidente ocurrió el miércoles 6 de noviembre -cuando los escolares estaban en una jornada de encuentro precisamente en la escuela N° 46- e inmediatamente los niños fueron hospedados durante esta semana en la Colonia Escolar N° 85 de Piriápolis.

A unos 12 kilómetros de la escuela afectada, la escuela N°46 de Paso de los Talas será la que reciba la semana próxima a esos niños y niñas con el objetivo de que puedan terminar el año lectivo en el local vecino. Durante esta semana, la escuela N°46 está realizando los ajustes necesarios para convertir el lugar en un centro de acogida, adaptando algunos de los salones en dormitorios.

También en estos días, los docentes se han reunido con los inspectores regionales y departamentales para definir el funcionamiento hasta fin de año, desde el menú del comedor hasta los talleres que se dictarán por la tarde, la hora del baño, los recreos y el programa curricular para que los niños puedan terminar las clases con normalidad. Estarán integrados en grupos, pero divididos en dos ciclos: de inicial a tercero, y de cuarto a sexto.

Por su parte, desde la Colonia de Piriápolis donaron cuchetas, colchones, almohadas y frazadas para los escolares. Lo mismo con los vecinos, que han donado materiales como ropa, muebles y artículos de tecnología. “Si vemos el lado positivo, hay que rescatar la respuesta de la gente y la comunidad educativa”, sostuvo Eduard Nogueira, el director de la escuela N°15, quien además agradeció la buena disposición de los docentes y la dirección de la escuela que los hospedará hasta fin de año.

Cecilia Martínez, la directora de la escuela N°46, contó que los niños y niñas esperan ansiosos a sus pares: el lunes los recibirán con una sorpresa preparada junto a los padres y docentes de educación física. “Al no haber sufrido ningún riesgo con las niñas, hay que separar lo positivo de todo ésto: tendrán un local nuevo y mejores instalaciones para empezar el año con alegría”, sostuvo la directora que además fue maestra durante 20 años de la escuela vecina N°46.

“Están felices de que van a tener compañeros nuevos, porque además ya se conocían de actividades anteriores y son amigos”, resumió Martínez y relató que esta circunstancia les ha servido para trabajar con los niños valores como la solidaridad y compartir el espacio con otros.

Quedarse en la escuela

El internado rural N°15 de Sarandí de Aiguá cuenta con 17 alumnos (de entre 6 y 14 años) de los cuales 12 niñas están en régimen de internado. Además trabajan allí el director, tres maestros y dos auxiliares. Se encuentra sobre la ruta 13, kilómetro 182, a 12 kilómetros de la ciudad de Aiguá.

Si bien los daños no fueron totales - el incendio afectó un 40 por ciento del local escolar-, las afectaciones están siendo evaluadas por los equipos de arquitectura del CEIP. El objetivo es reconstruir y ampliar la escuela antes de comenzar las clases en marzo del 2020.

Los internados rurales constituyen una parte importante de la estructura de la educación rural a nivel nacional. Este particular formato pedagógico comprende seis instituciones en el país, en los departamentos de Artigas, Flores, Maldonado, Paysandú (2) y Río Negro. En ese sentido, en el documento 10 Claves educativas en el siglo XXI se menciona que uno de los objetivos del CEIP para este quinquenio es precisamente elaborar y desarrollar una propuesta pedagógica para estos internados rurales como formato educativo, atendiendo los existentes y promoviendo la creación de nuevas experiencias si es necesario.

Es un formato educativo que el CEIP ha impulsado sobre todo por su potencial pedagógico, en tanto allí confluyen el valor pedagógico rural y el de la labor educativa en régimen de internado, con sus ventajas sociales y de trabajo grupal.