En un Teatro Solís colmado de maestras y maestros vestidos con sus túnicas blancas, acompañados por familiares, amigos y profesores, ochenta y siete egresados de los Institutos Normales “María Stagnero de Munar y Joaquín R. Sánchez” (II.NN.) de Montevideo, recibieron sus títulos habilitantes, que les permitirán dictar clases en centros educativos de todo el país.

En esta oportunidad, recibieron sus diplomas los educadores correspondientes a la generación 2017-2018. Durante el encuentro, fue entregado el Premio Nilda Castelucci de Barbagelata, a cargo de la Asociación de Amigos de los II.NN., a la Maestra Magdalena Bonino Terra, la mejor calificada de su generación. Los maestros también recibieron los respectivos anillos que representan a una abeja obrera, símbolo de la profesión magisterial.

La cifra de egresados, que es menor que la registrada en años anteriores, responde a que actualmente el programa de magisterio divide la formación en maestros comunes y maestros de Educación Inicial. En efecto, con la incorporación de la nueva carrera de Maestro en Primera Infancia, con el título intermedio de Asistente a la Primera Infancia, se diversifican las elecciones de quienes optan por esta formación. Antes, los maestros de primera infancia no recibían una formación de grado aparte. Cabe destacar que en nuestro país se reciben aproximadamente 800 maestros por año.

En el marco del acto de colación de grado, la Directora de los Institutos Normales, Maestra Cristina Hernández, destacó que, tras muchos años de docencia y ya cercana al retiro profesional, existen múltiples razones por las que volvería a elegir esta profesión.

“Quizá más pronto que tarde los educadores sean valorados en su condición profesional de tal modo que después de las caídas, sobrevenga el placer de trabajar juntos. Mi mayor deseo es que luego de 40 años de trabajo, puedan decir ‘gracias’ a esta profesión”, expresó.



Nueva generación

La Maestra Magdalena Bonino Terra relató cómo tomó la decisión de estudiar Magisterio y que esta no fue una opción sencilla. El que su madre fuera maestra, significó una inspiración, pero también una pregunta. “Llegó el momento y me inscribí sin estar muy segura. No sabía qué implicaba ser docente, ni de la responsabilidad o el desafío”.

Magdalena contó que el estudiante de Magisterio debe aprender a vivir en un permanente cuestionamiento compartido, ya que, a su entender, “la labor docente debe ser una labor colectiva”.

También relató el momento en que comenzaron las prácticas en las escuelas, lo que definió como una experiencia y un recuerdo inolvidable, así como una confirmación de la vocación.

Por su parte, el Consejero del Consejo de Formación en Educación (CFE), Maestro Edison Torres, se refirió al avance del CFE en cuanto a los estudios de posgrado, manifestando que en el pasado “se dejaban librados al ejercicio personal los desafíos de la formación permanente”.

“El desarrollo humano de los sujetos, permite el desarrollo de una sociedad en su conjunto. Debemos asegurar la educación como un derecho humano, atendiendo a la diversidad como un desafío permanente de la educación”, concluyó.

El espectáculo artístico estuvo a cargo de la Orquesta Juvenil de Ciudad Vieja, dependiente del SODRE, que forma parte del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles del Uruguay, bajo la dirección de Rocío Pallas Medina.

Fuente: ANEP