El percusionista y luthier de tambores Fernando “Lobo” Nuñez, uno de los artistas uruguayos con una rica trayectoria nacional e internacional, presentó hace unos años en el Ministerio de Desarrollo Social el proyecto sociocultural “Candombe para todos”, resultando ganador en 2017 de un apoyo para financiar la fabricación de cuatro cuerdas de tambores para donar en centros educativos públicos, tocándole en esta ocasión a la Escuela N° 8 “República de Haití”.

PRENSA PRIMARIA

La idea es mucho más ambiciosa, ya que el sueño de Fernando “Lobo” Nuñez –uno de los percusionistas uruguayos con una amplia trayectoria nacional e internacional– es que cada escuela pública tenga su propia cuerda de tambores. Es decir, que haya un chico, un repique y un piano para que todos los alumnos y maestros de las escuelas puedan tener estos instrumentos a mano y así poder utilizarlos en actos, fiestas y, fundamentalmente, para aprender a tocarlos y mantener viva una de las tradiciones culturales más fuertes que tiene nuestro país como es el candombe.

Pero para empezar, este músico y luthier de tambores que supo compartir escenario y grabaciones con artistas como Eduardo Mateo, Rubén Rada, Jaime Roos, Jorge Drexler, Joan Manuel Serrat, Fito Páez, Charly García, Milton Nacimento y Gilberto Gil, entre muchos otros, sabe que hay que ir de a poco, por lo que presentó hace unos años un proyecto sociocultural en el Ministerio de Desarrollo Social denominado “Candombe para todos”, resultando ganador en 2017 del apoyo para financiar la fabricación de cuatro cuerdas de tambores: una para la Escuela N° 131 “Re ública de Chile” –a la que asistió el “Lobo” de niño y que ya recibió su cuerda en 2017–, la Escuela N° 8 “República de Haití” y la Escuela N° 2 “República Argentina”. Finalmente la última cuerda es para el COMCAR.

Sin duda, la jornada vivida el jueves 8 de noviembre en la Escuela N° 8 “República de Haití”, con la presencia de Nuñez y la donación de sus tambores (vale aclarar que son de tamaño más pequeño que los chicos, repiques y pianos normales, para que se adapten más fácil a los niños) vuelve a ser puntapié para seguir creciendo en esta iniciativa que rescata un legado que hoy forma parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, ya que vale recordar que en 2009 fue declarado así por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.