Más de 300 niños de la Escuela N° 19 Felipe Sanguinetti acompañaron con alegría y entusiasmo el reconocimiento que el Consejo de Educación Inicial y Primaria le hizo a la atleta Deborah Rodríguez entregándole la primera “Moña de Honor”.

El gimnasio de la Escuela N° 19 Felipe Sanguinetti estaba repleto de alumnos de todos los niveles ansiosos por ver a Deborah Rodríguez, la reconocida atleta uruguaya que bien ha sabido representar al país en todas las competencias internacionales en las que participó.

Pero la emoción de los más de 300 niños que había en el lugar, junto a maestras, padres y vecinos de la zona, no era sólo que la deportista iba a visitarlos sino que ellos, a través del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), le entregarían la primera “Moña de Honor”, un reconocimiento a ex alumnos de la escuela pública primaria que en la actualidad están presentes en la valoración del colectivo de toda la sociedad.

Dicho de otro modo, en el mismo gimnasio en la que Deborah Rodríguez hizo sus primeras pruebas atléticas, los niños de la escuela a la que ella perteneció entregaron la “Moña de Honor”, una distinción de orgullo para alumnos de todas las generaciones, una distinción enfocada en los valores que ofrece Primaria como institución.

En este sentido, la directora de la Escuela N° 19, Grisel Menchaca, se refirió a lo importante que significa para el establecimiento que la atleta haya sido alumna del mismo hasta hace no mucho tiempo, porque en sus patios corrió por primera vez y tuvo un sueño que hoy es una realidad.

Sin ocultar su emoción ni las lágrimas, Gabriela Díaz, quien fue la maestra de nivel inicial de Deborah Rodríguez, recordó los ojos chispeantes de aquella niña que con 5 años de edad se esforzaba responsablemente por cumplir con todas las tareas y más de las veces se abrazó tierna y mimosa a su figura.

Luego de una enérgica actuación lúdico deportiva  de los alumnos de 5° y 1° años, el director general del CEIP, Héctor  Florit, se refirió a las dos características especiales que un ciudadano, tanto del ámbito deportivo como artístico, científico u otro,  debía tener para hacerse de una “Moña de Honor”: por un lado haber sido alumnos de la escuela pública y por otro ser buenas personas, cuyos valores como seres humanos estén por encima de cualquier logro obtenido.

Feliz, radiante y visiblemente emocionada, Deborah Rodríguez señaló que no podía creer ver a su maestra de nivel inicial tal como la recordaba cuando tenía 5 años de edad. También, dirigiéndose a los más chicos, contó que allí ella hizo sus primeras pruebas de atletismo, ya que jugar a la mancha en el patio significaba correr y mucho, dado que la Escuela N° 19 es una de las más grandes de Montevideo.

Con una sonrisa amplia, la atleta les dijo a los niños que se sintieran privilegiados de estar allí, en dicha escuela, y que así como ella pudo obtener muchos logros en su carrera, todos podían obtener lo mismo e incluso más.

“Ustedes tienen que saber bien que cuando compito no sólo represento a mi país, también represento a mi familia, mi raza, mi género, mi escuela, mi liceo y mi universidad. Nunca dejen de estudiar. Diviértanse, vivan la vida, quiéranse. Disfruten todo lo que tienen y no dejen de desear, porque los niños pueden llegar a tener todo lo que deseen. Sigan soñando”, les dijo la deportista a los niños que la ovacionaron, corearon su nombre y corrieron junto a ella a abrazarse y sacarse fotos.

Como estaba previsto, luego de terminado el acto, la deportista junto a las autoridades presentes descubrieron una gigantografía en la que, de algún modo, se materializa de manera permanente el recuerdo de Deborah Rodríguez y su paso por la Escuela N° 19 Felipe Sanguinetti. .