El profesor canadiense Michael Fullan, reconocido internacionalmente por sus investigaciones en el campo de las reformas educativas, visitó nuestro país para dictar la conferencia “Pedagogía, tecnología y cambio educativo” y remarcó cuáles serían las mejores líneas de trabajo para el futuro del sistema educativo uruguayo.

Para que Uruguay logre establecer entre 2013 y 2018 la reforma que el sistema educativo requiere, Michael Fullan, profesor emérito en Ontario Institute for Studies in Education de la Universidad de Toronto, visualiza al menos seis necesidades: contar con metas claras de los logros de los estudiantes, acceder a una mayor capacitación en tecnología y pedagogía, identificar cuáles son las prácticas que están funcionando bien en las escuelas, alcanzar una mayor difusión de las estrategias implementadas, desarrollar el liderazgo e identificar cuál es el rol de que cada uno de los actores que participa en la educación y vincular todo este trabajo a la agenda de los estudiantes.

Dicho de otro modo, para este profesor canadiense, reconocido internacionalmente por sus investigaciones en el campo de las reformas educativas, cuyo énfasis de trabajo es la relación entre la tecnología y las transformaciones en la educación, es tiempo de pasar de las ideas a la acción.

“Para lograr un cambio en la reforma de todo un sistema es necesario hacerlo a través de políticas deliberadas. Es tiempo de hacer, no de estudiar. En el caso de Uruguay, luego de haber hecho distintas fases, la meta es hacer que ocurran deliberadamente los cambios. Una primera fase fue la implementación del Plan Ceibal y el acceso de una computadora por niño. Una segunda fase fue de apoyo e implementación. Ahora, para 2013-2018, pero sobre todo para los dos primeros años, la implementación tiene que estar concentrada en hacer el cambio, en dar a través de la tecnología un salto abrupto, acelerado”, apuntó Fullan, invitado especialmente por el Plan Ceibal para dictar la conferencia “Pedagogía, tecnología y cambio educativo”.

Luego de una primera jornada en el Pabellón “Los Robles” del Parque de Exposiciones del LATU –en la que estuvieron presentes autoridades de gobierno, de educación y de Plan Ceibal–, donde Fullan habló del desarrollo de las capacidades individuales, el trabajo en equipo y la pasión por la profesión como claves para la innovación educacional, el autor de Liderar en una cultura de cambio, Los nuevos significados del cambio en la educación y Las fuerzas del cambio, entre otros títulos, participó de una charla en el Instituto de Perfeccionamiento y Estudios Superiores (IPES) antes la presencia de más de 250 inspectores.

En este encuentro, Fullan hizo referencia a cuatro ejemplos de distintos países en los que las distintas estrategias de cambio que él y su equipo impulsan han dado resultados positivos, como es el caso de Ontario en Canadá, que luego de tres años de trabajo logró pasar de 800 escuelas con malos resultados a sólo 87, en un universo de 4.000 establecimientos con 2 millones de estudiantes. También allí pasó del 82% al 45% la mejora en la lectoescritura, inglés y educación especial. Con diferentes porcentajes pero con los mismos resultados positivos Fullan también mencionó los casos de Minas Gerais en Brasil, la comunidad de Maipo en Chile y el estado de Victoria en Australia.

“En Uruguay, con las mismas estrategias, trabajando a gran escala y no sin dificultades, en tres años se pueden obtener resultados de gran éxito”, enfatizó Fullan ante todo el auditorio del IPES que lo siguió en traducción simultánea.

Fueron varias las ideas motores que el investigador planteó para el futuro inmediato, pero el mensaje fundamental es único y simple: se trata de un trabajo muy importante, que requiere de estrategias y esfuerzos sostenidos, tanto a nivel político como desde el punto de vista sólo educacional.

Para Fullan, la educación juega un papel clave en una visión general de prosperidad y cohesión social, no sólo porque aumenta la confianza en el sistema sino también porque genera metas clara y entendibles. Una educación que evita la distorsión y que rinde cuentas de lo hecho, no emitiendo juicios negativos y mostrándose transparente y con apertura al cambio.